Cuando se habla del tratamiento de la dislalia es necesario que se tenga en cuenta un enfoque pluridimensional, ya que no aparece generalmente aislado; forma parte de un grupo de síntomas con causas múltiples y variadas, como consecuencia de las cuales aparece la dificultad.
Es necesario enfocar el tratamiento en un sentido más amplio, orientándolo a todos aquellos aspectos que inciden en el habla, logrando que el niño pueda corregir más fácilmente los defectos del habla que presenta. Por ello se requiere conseguir una maduración neurológica y psíquica.
Si el trastorno es muy grave tiene consecuencias en las características y reacciones psicológicas del niño, pudiendo generar problemas de personalidad y adaptación; igualmente, estos problemas pueden dar origen a trastornos del habla y del lenguaje.
Podemos encontrarnos con dos modalidades de tratamiento distintas:
Tratamiento indirecto: los ejercicios están destinados a la mejora de las funciones que inciden en la expresión del lenguaje oral. Este tratamiento se encarga de aspectos tan variados como la respiración, psicomotricidad, percepción y discriminación auditiva, agilidad de los órganos del habla (boca, lengua, paladar…). No suelen estar afectadas todas estas funciones con igual intensidad. Es necesaria una base de maduración previa antes de comenzar con el tratamiento directo.
Tratamiento directo: los ejercicios tienen por objetivo conseguir una perfecta articulación y su automatización o integración en el lenguaje espontáneo. Los ejercicios de articulación son individuales y se hacen frente al espejo, el cual irá mostrando las posiciones y movimientos característicos de los órganos de la articulación, necesarios para cada fonema. De esta forma el niño los podrá observar e imitar. Es importante que, ya que el niño con dislalia tiene fuertemente grabada la relación entre la cosa y la palabra que le suena como correcta, no se debe corregir el fonema mal articulado, sino enseñarle uno nuevo para que cuando lo consiga sustituya el erróneo. De otro modo, el niño se centra sólo en corregir la articulación mal establecida, pensando en las nuevas posiciones, creando así una tensión inútil en los órganos del habla. Se debe crear sonidos nuevos correctos que vayan sustituyendo los antiguos erróneos.
bibliografia:Pilar Pascual García,La dislalia.Naturaleza,diagnostico y rehabilitación 1era edición,Editorial CEPE,Madrid-España,2013.
Elizabeth Rodrigues Cuello,Alumnos con dislalia:Evalucion e intervención y experiencias innovadoras en el aula,2008,vol1(25):1-8.

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